Publicidad:
Terra
La Coctelera

LE LLAMO O QUE LE DEN?

Hay veces que una es tonta, y yo ahora me siento tonta tontísima.

Te crees que el mundo es de color rosa y amarillo pero nada de grises y negros. Crees que el amor es una historia que nunca se acaba y que aquél chico que te prometía el oro y el moro va estar ahí, junto a ti siempre.

Cómo van a hacerte daño?, Daño a ti? no hombre no ... eso nunca!!, eso son historias que cuentan por ahí y que sólo les sucede al 99 por ciento restante pero a ti? nunca, por dios!

Vives en esa burbujita que te has creado y en la que confías en la bondaz de las personas. Esperas que tu principito no se separe de ti en la vida. Cómo va a irse si te ama? acaso no has visto She's the One, Lord of the Rings, y un largo de etcétera de encatadoras e idílicas historias de amor en la que algunos incluso están dispuestos a renunciar el poder de la vida eterna por estar junto a su amado?

No puedes evitar ver tu futuro por una pequeña ventanita, y ahí entra en escena él. Tan guapo como siempre, paseando al perrito y de repente aparece un dulce y encatador niño. Uy!! pero si es vuestro hijo!! qué bonito!!

Sin embargo, un día eres conciente de que el porrazo que te vas a pegar es pequeño. Se fue, desapareció y no ha dado señales de vida desde entonces. Intuyes lo peor, pero prefieres buscar una explicación que excuse su comportamiento. La verdad puede ser tan amarga que prefieres seguir poniendo más arena en ese castillo a punto de derrumbarse.

Entonces te das cuenta de que eres TONTA, con mayúsculas, y que además debes de ser masoca porque pese a ello no puedes dejar de pensar en él.

Le llamo?

LE LLAMO O QUE LE DEN?

Hay veces que una se siente tonta, al menos es como me siento yo ahora, como una gran y estúpida niña tonta que jugó con fuego y se quemó.

Crees que la vida es rosa, confías en que la gente es maravillosa, y que nadie, nadie, nadie será capaz de hacerte daño. Daño a ti? que va eso nunca!!.

Vives en esa burbujita en la que sueñas con el amor idílico, con ese chico que siempre cuidará de ti, y que nunca, nunca, nunca dejará que te marches. Cómo va a separarse de ti si te ama?

Te crees todo lo que te dicen, y no puedes negar que tu imaginación ya ha empezado a hacer castillitos de arena con el que posiblemente podría ser el hombre de tu vida. Que si una casita en la montaña, que si un perro, o quizá mudarte a otro país, que nunca viene mal un cambio de aires.

Sin embargo, un día te das cuenta de que el porrazo que te vas a pegar es pequeño. El principito se fue y no dió señales de vida, y ahí sigues tú como una TONTA con mayúsculas buscando alguna explicación que pueda excusarle. Intuyes que esa gran historia de amor fue obra tuya y de nadie más, pero la verdad es demasiado amarga como para asumirla, así que continuas haciendo castillitos de arena en el apogeo de la pubertad.

Le llamo?

I MISS YOU SO MUCH!!

Ya estoy de vuelta pero sin él. Se fue, se fue para siempre, y no sé por qué me da que nunca más le volveré a ver.

Ahora estoy aquí sentada escuchando un CD de Paul McCartney recuperando aquellos pequeños momentos junto a él, que para mi fueron tan grandes. Creo que por primera vez en mi vida estoy enamorada. Sí esto debe de ser amor. Muchos me habían hablado de los síntomas pero creí que yo era inmune. Ahora veo que no.

Se me ha ido el chico de mi vida, el chico con el que querría pasar el resto de mi vida y no sé qué hacer, salvo llorar y recordar? La vida aquí es tan difícil sin él. Espero que algo imposible ocurra y que de repente llamen a la puerta de mi habitación y vea su cara tras el umbral. Espero lo imposible ingenua al dolor que eso conlleva pero qué puedo hacer si mi corazón late con él?

EMPEZAR DE CERO

Lo que daría por poder dar marcha atrás. Si volviera a nacer... Pero cómo pudo pasarme esto a mi? Si lo hubiera sabido antes... Ojalá se vivieran las cosas dos veces... me encantaría empezar de cero.

Desde ayer por la noche no hay espacio para otra cosa en mi cabeza. Algo sucedió que me hizo despertar del letargo en el que estaba inmersa. Algo que me hizo abrir los ojos, y como si de grandes ventanas se trataran, vi luz, vi vida, vi que hay otro mundo ahí afuera esperando a que lo viva.

Mi situación no ha cambiado. No amo al chico que daría su alma por mi, y mi corazón continúa palpitando al compás de ese otro arrogante que ni vive ni deja vivir, ni ama ni deja amar, y ni siente ni padece.

Sin embargo, ayer serían cerca de las dos de la madrugada cuando aquel ser insensato, carente de sentimientos, por no dejarle desprovisto de corazón, cruzó mi línea. Esa franja que todos tenemos, ese límite inviolable que nos ponemos, el mismo que cuando alguien lo arrasa desconsideradamente te hace ver luz en las tinieblas.

He compartido con él mi cuerpo y mi mente, he compartido mi cama, le he regalado mi orgullo, mi sentido de la vergüenza, mi dignidad, y él quiere más. Al principio me preguntaba una y otra vez - hasta dónde puede llegar? qué cima debe conquistar para decir -Basta!. Ahora lo sé.

Ayer mientras caminaba seis kilómetros sola en la más plena oscuridad de la noche lo supe. Me di cuenta de que la culpable de todo era yo por no quererme. Por sacrificar mi sueno para estar con él, por preferir volver con la nariz congelada y los pies empapados para arrancarle un par de horas más. Para él esto no es nada.

Allí estaba yo sentada en aquel bar de luces tenues. El barman recogiendo y un grupo de amigos intercambiando historias de unos y de otros. Yo me mantenía al margen, quizá porque por dentro estaba hecha pedazos, quizá porque temía que mis ojos de inundaran de lágrimas de un momento a otro, quizá porque una vez más no encontraba las malditas palabras.

Él estaba contento, riendo y bebiendo, intercambiando hisotorias con esos otros, y cabreado cuando el barman no le dio la última cerveza de la noche alegando que el bar estaba cerrado. Joder cómo puede vivir al margen del dolor?. La noche anterior le entregué mi cuerpo, él tomó también mi alma, y me ha dejado desnuda, vacía.

Cuando creía que me estaba hundiendo una fuerza extrana me hizo darme cuenta de que allí no pintaba nada. Me levanté, me enfundé mis guantes, gorro y abrigo, y dije un tímido "Good Night". Nadie pareció escucharme, así que lo intenté una vez más, ésta vez con un poco más de energía.

Todos me miraron un segundo. Quizá fue menos, medio, y después de dedicarme un fugaz Bye, bye, retomaron las historias en el mismo punto donde las habían dejado.

Abrí la puerta del bar con el corazón en la mano. Roto, destrozado. La sangre que me da la vida corría por entre mis dedos, se escapaba como lo había hecho yo del bar unos minutos antes. Y justo cuando el frio azotaba a mis mejillas y me preguntaba cómo demonios iba a volver a casa, escuché su voz pronunciando mi nombre.

No me giré, continué mi camino. Él ni siquiera caminó dos metros para detenerme, tampoco pronunció mi nombre una segunda vez. No hizo nada.

Fue en ese mismo instante cuando me di cuenta de que para ese hombre, yo, mi cuerpo, mi alma, y mi vida no eramos nada. Continué caminando colina arriba más sóla que nunca, el frío se colaba por todos los orificios de mi cuerpo, y me hacía sentir menos muerta. Mientras tanto, en mi cabeza se revelaban todas aquellas instantaneas que había almacenado mi corazón. Todos aquellos pedazitos de vida que solo para mi fueron tan mágicos.

Después de una hora caminado, llegué al colegio mayor completamente congelada. Mis lágrimas se habían covertido en cristal. De repente vi su coche llegar. Aparcó enfrente de mi y salió del auto como si nada hubiera pasado. Yo no quise ni mirarle, abrí la puerta y me fui.

LA OPACIDAD DEL AMOR

M estoy atormentando, hiriendo y maltratando. Cómo el hombre puede a veces perder su capacidad racional y convertirse en el ser más estúpido del planeta?.

He pasado un fin de semana con mi carcelero, el mismo que estremece mi cuerpo, el mismo que bebe de mi sangre, y respira de mi oxígeno. El mismo que cega mis ojos, y me hace cometer actos desprovistos de razón.

Lo peor de todo es que lo sé, me doy cuenta de que he vuelto a la adolescencia, y de que estoy reviviendo una vez más aquella maravillosa época en la que un chico podía hacerte llorar. No sólo llorar, también patalear, enfurecer y hacerte olvidar de que lo más preciado en esta vida eres tú, tú y tú.

Lo sé, soy consciente de ello, pero cada vez que le veo, mi mente se nubla, pierde agilidad y me deja desprovista de lucidez.

Qué cono estoy haciendo? Él es alemán, periodista y artista bohemio, es frío, orgulloso y me atrevería a decir egosita y arrogante. Por qué he tenido que fijarme en él?

Yo ya no sé ni lo que soy. Tan sólo que le conocí aquí en el país en el que ahora vivo, y que me miro y no me reconozco. Dónde está aquella joven que creía en el amor para siempre? Dónde está esa joven que un día defendía la fidelidad como si fuera un sólido pilar?. Dónde, dónde está?. No lo sé, busco pero no la encuentro

Sólo sé que todo este asunto me viene grande, nado y me ahogo. Me da lástima escucharme a mi misma diciendo a aquél pobre ingenuo: tranquilo, te quiero, estoy cansada eso es todo.

Me da lástima cada vez que me veo detrás de ese carcelero mendigando un minuto de atención. No, no es eso lo que soné cuando era nina, no no es eso lo que esperaba del amor, pero sobre todo no es eso lo que esperaba de mi misma.

Y CÓMO LE DIGO QUE YA NO LE QUIERO?

Y cómo le digo que ya no le quiero?, que no le deseo y que mi corazón se ha vuelto de hielo?.

Cuando miro su cara, escucho su voz y beso sus labios mi cuerpo dice no, y mi mente está ausente pensando en ese otro que ha encarcelado mi corazón.

Estoy harta de este triángulo de pasión inconexo, estoy cansada de fingir, de no dar la cara, de levantarme cada manana con la sensación una vez más de que la cobardía me puede. Pero cómo decirle que ya no le quiero?

Un día fue mi amor y seis anos después se ha convertido en mi perdición. Intento encontrar las palabras adecuadas. Ay las palabaras!! Malditas, traicioneras, bellas y esperanzadoras ...